En otra parte de Londres, Dante, observaba la ciudad desde la ventana panorámica de un edificio alto en Canary Wharf, las luces de Londres parpadeando como estrellas caídas en la niebla. Vestido con un traje impecable, parecía parte del paisaje urbano, frío, controlado, inalcanzable… Dante había vuelto a su segunda zona principal.
Su asistente, una mujer eficiente de mediana edad, le entregó un móvil que no está registrado en ningún Sistema.
— Lo recibió. Confirmado por el mensajero, abrió la