Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche seguía suspendida como un suspiro contenido sobre Luminaria, aunque las estrellas comenzaban a apagarse una a una, cediendo su lugar al tenue resplandor del alba. El eco de los cánticos todavía flotaba entre las copas de los árboles y en las piedras aún tibias del ritual. Pero lo que ahora latía con más fuerza no eran los tambores ni las voces de los pueblos, sino los corazones entrelazados de quienes







