Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana siguiente al Gran Ritual amaneció fría y luminosa. El cielo era un cristal límpido atravesado por el canto lejano de las aves marinas, y el aire, aunque cortante, traía consigo una quietud cargada de promesas. Amara ascendía en silencio por la estrecha escalera de piedra del faro, cada paso resonando como un eco antiguo en los muros que habían visto más siglos que reinos. A cada peldaño, risas infantiles y murmuraciones de ancestros parecían emanar desde el sillar, recordándole que







