El rugido de la guerra seguía golpeando las murallas como un mar embravecido. El hierro chocaba contra colmillo, los aullidos se mezclaban con gritos humanos y el olor metálico de la sangre impregnaba cada respiro. El suelo temblaba con la fuerza de la batalla, y aun así, la atención de Amara estaba clavada en lo alto de la torre del faro, donde la figura encapuchada invocaba cadenas de sombra que devoraban la luz.
El resplandor que siempre habí