Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana siguiente llegó con un aire extraño, como si la ciudad se hubiese quedado suspendida entre la euforia de la victoria y el peso de lo inevitable. Luminaria olía a humo y hierro, a carne quemada y flores recién colocadas sobre los cuerpos caídos. El faro aún brillaba con fuerza, pero el resplandor que anoche había sido símbolo de esperanza, hoy parecía un recordatorio de lo frágil que segu&iacut







