Mundo ficciónIniciar sesiónPero no había terminado. Con movimientos bruscos, él se terminó de quitar el pantalón. Su erección saltó libre, gruesa, vascular, la punta brillando con una gota de deseo. Era imponente, y por un segundo, un destello de duda cruzó por la mente de Sophie. Él lo vio.
—Dime que confías en mí —susurró él.
—Confío —respondió ella, apenas audible, pero segura.







