Mundo ficciónIniciar sesiónLos fotógrafos pedían más cercanía. Damien, con calma calculada, la tomó de la mano y la colocó contra su pecho. El latido bajo la tela de su camisa era fuerte, violento, como si él también estuviera al borde.
—Aprieta un poco más contra mí —dijo el fotógrafo.
Damien sonrió con una sombra peligrosa y obedeció. La pegó a su cuerpo, su muslo firme contra el de ella, su torso como una muralla de calor. Sophie cerró los ojos un instante, perdida. Dios, no puedo… no puedo con est







