Mundo ficciónIniciar sesiónLa maquilladora la condujo hasta la habitacion que funcionaba como el camerino privado. El contraste con el bullicio exterior la golpeó de inmediato: silencio, un espacio íntimo. Había espejos iluminados por focos circulares, percheros de vestidos de seda y encaje que parecían sacados de una fantasía. Sobre una mesa, estuches de terciopelo exhibían joyas deslumbrantes.
Sophie se sentó, aún nerviosa. El corazón le martilleaba en el pecho mientras las manos expertas de la estilista recor







