Después de un buen rato, Maximiliano llevo a Ana Lucía al barrio donde ella había vivido toda su vida. Aunque él quería esperarla, ana le pido que no, ella necesitaba hablar con su abuela de muchas cosas y luego tratar de convencerla para vivir en el centro de la ciudad. No fue hasta unos minutos después de besos cortos y llenos de amor, que Maximiliano regreso a la empresa por unos pendientes y luego ir a la mansión.
El barrio la recibió con su mezcla de olores conocidos: pan recién horneado d