Habían pasado seis días desde que Voss Corp ardiera como una antorcha en la noche de Neo-Córdoba. Seis días en los que Kael Voss y Lira Sol habían vivido como fantasmas en movimiento: cambiando de escondite cada pocas horas, robando vehículos, borrando rastros y aprendiendo a existir juntos sin el peso de un imperio sobre sus hombros.
Ahora se encontraban en una cabaña abandonada en las montañas que rodeaban la ciudad, un lugar tan remoto que ni los satélites de las corporaciones restantes podí