Un año después.
La ciudad ya no se llamaba Neo-Córdoba. La gente empezó a llamarla simplemente La Grieta, porque fue allí donde el viejo mundo se rompió y algo nuevo empezó a nacer.
Kael Voss —o simplemente Kael, como ahora le pedía que lo llamaran— estaba de pie en el balcón de su casa, una estructura modesta construida sobre las ruinas de lo que antes fue la torre más alta de la ciudad. Ya no usaba trajes negros impecables. Vestía una camisa oscura arremangada y pantalones simples. Su cabello