Cindy
Mi piel estaba demasiado electrificada, mis sentidos colapsando bajo el peso de la presencia de Bruno. Él caminaba un paso por delante, y cada movimiento suyo parecía diseñado para arrastrarme más profundo en ese abismo de deseo que me quemaba. Sus hombros, anchos y tensos bajo la chaqueta de cuero, se movían con una cadencia que hipnotizaba, como si supiera que cada paso suyo dictaba el ritmo de mi respiración. Me sentía absurda, como si mi cuerpo dejara de ser mío cuando estaba cerca de