99. Susurros del fuego
La mañana en Cárselin llegaba con suavidad, acariciando los árboles con luz dorada y el susurro del viento. Kiara caminaba descalza entre las hojas húmedas, con el corazón aún acelerado por lo vivido la noche anterior. No podía sacarse de la mente las palabras de Raven, su forma de mirarla, el temblor sutil en sus manos cuando le pidió que fuera su pareja.
Lo había dicho como si le confiara su vida. Como si estuviera abriendo una herida antigua y ofreciéndola sin escudo.
Ella había respondido s