100. Donde empieza el mañana
La primera nevada del año había caído durante la madrugada, cubriendo Cárselin con un manto blanco y silencioso. La aldea se sumía en una paz antigua, como si el mundo entero contuviera la respiración por un instante. Cada árbol, cada roca, cada sendero, parecía haber sido acariciado por la Luna misma.
Kiara observaba el paisaje desde la ventana de la cabaña, envuelta en una manta, una taza humeante entre las manos. Raven aún dormía, el cabello cubriéndole parte del rostro, una mano extendida h