Grayson
La noche me envolvía como un manto de sombras, pero ni siquiera la oscuridad era capaz de acallar el rugido que sentía dentro de mi pecho. Después de dejar a Azura descansando en mis brazos, con el miedo aún reflejado en sus ojos y esa desesperación que había conseguido arrancarme hasta la última gota de paz, supe que no podía quedarme allí fingiendo calma. Ella llevaba a nuestro cachorro en su vientre, y la sola idea de que cualquier movimiento de Kael pudiera alcanzarla, de que sus ju