Lyam
Desperté antes del alba, como me sucede desde que la sangre caliente del combate se volvió parte de mis venas, y por un instante me quedé quieto, escuchando la respiración pausada de Lira a mi lado, su pecho subiendo y bajando como olas suaves, la fragancia de su cabello mezclada con la de la noche aún pegada a su piel, y pensé en lo injusto que es tener paz dentro de cuatro paredes mientras afuera un hombre llamado Kael destroza vidas, sin rostro de arrepentimiento, siempre fugaz como agu