Azura
Han pasado seis meses desde que la noche más negra se rompió en el centro de Tiberion, seis lunas desde que la sangre dejó de ser el único lenguaje en nuestras calles, seis lunas desde que comencé a creer que tal vez, solo tal vez, podríamos reconstruir lo que nos robaron. Me siento aquí, en los aposentos que una vez fueron de mi madre, la reina Gloria, con la ventana entreabierta para que entre el aire fresco de la mañana, y pienso en todo lo que ha sucedido, en cómo cada día nos ha ido