Lyam
El viaje había sido largo, lleno de silencios que ni siquiera el crujir de las ramas bajo las patas de mi lobo podía romper. Había visitado varias manadas en el camino, y aunque la mayoría mostraba señales de miedo y ocultaban más de lo que revelaban, había algo en el aire que me decía que estaba a punto de toparme con la verdad podrida que tanto Grayson sospechaba. La noche había caído cuando llegué a la frontera de la manada Colmillo Carmesí, uno de los puntos más activos en el comercio