GRAYSON
Desde el momento en que Erik cruzó las puertas del salón real, algo en mi interior se encendió. No era desconfianza… no exactamente. Era ese instinto frío y preciso que me ha salvado incontables veces: la sensación de que las piezas están cayendo en el tablero, y que ninguna lo hace por casualidad. Primero la llegada de aquella familia de cinco, infestados de maldad y secretos, ahora él… trayendo el sello que la Azura le confió guardar. Y no solo eso: asegurando que había tenido una vis