Subtítulo:
“A veces, lo que más miedo da… es justo lo que has estado esperando toda la vida.”
El atardecer teñía el cielo de tonos naranjas y dorados, y la brisa se deslizaba entre los árboles como un susurro ancestral. Ariadna y Kael caminaban juntos, en silencio, bordeando el lago. El mundo parecía contenido, como si también él esperara lo que estaba a punto de ocurrir.
Ariadna sabía que ya no podía seguir ocultándolo. El momento había llegado.
Kael lo presentía, aunque no decía nada. Sentía