Subtítulo:
“Cuando el enemigo toca lo sagrado, la guerra ya comenzó.”
Ariadna y Kael permanecían en silencio, cada respiración se volvía un eco entre ellos, cargada de una tensión que ya no era placer, sino advertencia. El ardor en la marca se intensificó, primero como una punzada helada, luego como una presión interna que no provenía de ellos. Era algo extraño, oscuro… invasivo.
Kael se tensó de inmediato. Sus músculos se marcaron bajo la piel y su mirada se volvió fiera.
—¿Sentiste eso? —su