Subtítulo:
“Cuando el deseo se mezcla con el destino, el control deja de existir.”
Kael fue el primero en retroceder. Su pecho subía y bajaba con fuerza. Cada parte de él exigía quedarse, tocarla, rendirse a esa energía que aún flotaba entre ambos. Pero no. Tenía que pensar con claridad. Había muchas cosas que Ariadna no sabía… y él tampoco estaba preparado para decirlas.
—Esto no puede seguir así —murmuró sin mirarla, con voz dura.
Ariadna cruzó los brazos. Su corazón latía tan fuerte que ape