Adrianna había pasado otra noche entre lágrimas. Tenía sentimientos encontrados, no sabía que mismo era lo que más predominaba en su interior.
Una semana había pasado. Ese día, después de dejar a sus hijos en la escuela, fue a la oficina. Tenía que continuar con su vida.
El cielo aún estaba gris, como si se negara a despertar del todo. Llegó a la oficina y se concentro en los trabajos atrasados, no deseaba pensar en lo que no salía de su mente. Era inevitable.
Paolo caminaba por los pasillos d