La mañana estaba silenciosa. Enzo se encontraba en su oficina, no tenía idea de que su carta tuviera resultados inmediatos.
Adrianna, después de lee la carta de Enzo aún y después la de Annabell, tomó una decisión. Y ahí estaba. Con las cartas en su bolso, como un secreto que palpitaba no solo en su corazón, erz todo su ser, el descubrimiento de su escencia. Aún no había q hablado del tema. Ni con Natalia. Ni con Lety. Ni siquiera consigo misma. Aún. Simplemente estaba actuando por el instinto