Una boda doble.
Los rugidos del Alfa Romano se escuchaban en todo el despacho, estaba furioso, su princesa había sido preñada por ese lobo intrépido y audaz que parecía no temerle a su gran ira.
— ¡Ven aquí, no corras, ven a darme la cara así como tuviste el valor de seducir a mi hija, así enfrentate a mi!
Lorenzo corría de un lado a otro, todos sus tíos estaban tratando de calmar a Joshua Romano, pero estaba imparable por lo enojado que estaba.
— ¡Ya cálmate, Romano, tampoco es como.si fuera el fin del