Elizabeth estaba curiosa, ese Alfa no la tenía tan fácil.
— Nada, tu me rechazaste, rechazas mi naturaleza, ¿Qué más hay para decir? Stefano es mitad como yo, obviamente no lo iba a amar.
— Stefano, ¿Eh? Podías haberle puesto otro nombre siquiera, te mereces unas buenas nalgadas.
— !Tú...! No tengo por que darte explicaciones, solo dame a mi hijo y nos iremos de inmediato.
— Mi hijo no sale de aquí, este es su mundo, su manada, su gente está aquí, no permitiré que te lo lleves de nu