Mi pareja destinada, mi gran amor.
A la joven loba apenas le quedaba de la fuerte anestesia que le habían puesto, pero era suficiente para que se le fuera la lengua. Ella simplemente dijo lo que pensaba.
— Bienvenida preciosa, ¿No recuerdas nada de lo que pasó? Estabas paseando en medio del bosque por la madrugada y un puma te atacó y casi te come.
— Oh... Si, ese puma me desgarró la pierna, y tú me lo quitaste de encima y después me llamaste la herida para que me parara un poco el sangrado. ¿verdad que si? — La castaña son