El amor de parejas destinadas.
Leonardo no podía evitar sacar su naturaleza territorial y dominante, no iba a consentir que su luna lo abandonara llevándose a sus cachorros.
— Alejandra, sabes bien que no soy un Alfa paciente, no sigas provocándome, lo importante ahora es que tú salud mejore, debes alimentarte bien, he escuchado que los cachorros hacen tener mucho apetito a la madre. Espera un poco, pediré comida para ti.
La luna quiso replicar pero era inútil, ese lado no no escuchaba, simplemente hacia su voluntad.