La mano de Dante, se quedó petrificada sobre el vientre de Elara. El estruendo del ariete en la planta baja parecía ocurrir en otra dimensión, para él, el universo se había reducido al espacio entre su palma y el cuerpo de ella.
En su mente comenzó a formarse la imagen de su esposa ya con una pancita prominente, ¿Cómo sería su bebe? ¿Sería un niño o una niña…? No importaba, él amaría y cuidaría a ese bebe con su vida, si era necesario.
— ¿Embarazada? — la voz de Dante salió como un soplido roto