El motor del bote tosió antes de silenciarse mientras la quilla raspaba la arena de una cala apartada, lejos del muelle principal. Elara saltó al agua fría, ayudando a Dante a asegurar la embarcación bajo el follaje denso.
— Estamos fuera del perímetro de la mansión — susurró Dante, revisando su visor térmico — Si llegamos a la carretera secundaria, tengo un coche esperándonos.
Apenas terminaron de subir el terraplén, el bosque se iluminó con el resplandor azul y rojo de las sirenas, y el sonid