Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl pitido del tanque de oxígeno de Nicolás se transformó en un lamento largo y agónico. El aire, ese recurso que el dinero siempre le había garantizado, empezó a negársele. Sus pulmones, carcomidos por la enfermedad y el veneno del fracaso, colapsaron.
Nicolás se llevó una mano al pecho, desgarrando la seda de su bata, mientras su rostro pasaba de un gris cenizo a un púrpura aterrador. Sus ojos, antes dos pozos de ma







