Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia se estrellaba contra la azotea de la fortaleza Leone, lavando la sangre y la pólvora de los tejados, pero incapaz de limpiar la oscuridad que emanaba del hombre de espaldas a Elara. Ella tenía el cañón frío del arma presionado contra la nuca de Nicolás, pero el dedo en el gatillo temblaba, no por miedo, sino por la furia contenida.
— ¿Crees que una bala resolverá las mentiras sobre las que se construyó tu ex







