Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl sótano de la comandancia de los Praetorian vibraba con el zumbido de servidores refrigerados y el olor a café quemado. No había ventanas. Solo el parpadeo de pantallas que arrojaban una luz azulina y cadavérica sobre los rostros de los sobrevivientes.
Dante no se había separado de Elara desde la azotea. Su mano, todavía manchada con el hollín de la pólvora, apretaba la nuca de la mujer con una posesión que rozaba lo viol







