La casa estaba en silencio cuando Miguel cruzó el umbral, pero no era el tipo de silencio que recibía con descanso a quienes vivían ahí, sino uno que pesaba, como si las paredes estuvieran luchando para no colapsar o cerrarse de un momento a otro. Cerró la puerta con suavidad, sin anunciar su llegada. No quería tener que ver a Clara, no quería sentir nada. Ni responder preguntas. Ni enfrentar lo que había dejado a medias.
El eco de sus pasos llenaba el lugar mientras se adentraba en aquella cas