—No me encuentro así por el trabajo —suspiró con frustración, su voz salió como un gruñido desganado, como si las pocas ganas de defender a Sofía que le quedaban, se estuvieran extinguiendo por su propia actitud.
—¿Por Sofía? —fingió estar confundida, con deseos de sacarle más información, quería saber qué le respondió su hermana para ponerlo de tan mal humor—. ¿Qué sucedió con mi hermanita? ¿Se encuentra bien?
—Al parecer está bien… demasiado bien… —susurró con desgana—. Le pedí que firmáramos