Gracia despertó sobresaltada. Por un instante no supo dónde estaba, hasta que reconoció la habitación de la mansión. Sin embargo, la cama a su lado estaba vacía.
Se incorporó de inmediato, aún incrédula. ¿Había sido solo un sueño? Antes de que pudiera ponerse las pantuflas, el aroma a café caliente y omelette recién hecho llenó el aire.
Maximilien apareció en el umbral, avanzando con pasos pausados y un ligero temblor en las manos. Llevaba una bandeja con el desayuno y una rosa solitaria en un i