—¿Qué estás haciendo aquí, Mariana? ¿Quién te dejó entrar a mi habitación? —Fernando lanzó el ramo con fuerza sobre la mesa.
Mariana cubrió su pecho con una mano y se acercó a él con el bebé en brazos, temblando.
—Pude entrar porque dije que éramos tu familia… pero por lo que veo, estamos muy lejos de significar algo para ti, ¿no es cierto?
—Mi hijo es mi familia. Gracia es mi familia. Tú no, Mariana.
—¿Hasta cuándo vas a permitir que esa mujer te pisotee? Está casada, Fernando. Gracia nunca te