Por fin había llegado el día del bautizo. Maximilien estaba nervioso, mirando a todos lados como si esperara que algo irrumpiera en cualquier instante. Gracia lo notó, arqueó una ceja y estuvo a punto de preguntarle qué le ocurría, pero Pandora, sonriente, la tomó del brazo y la arrastró hacia el altar.
—Vamos, Gracia. Hoy es el día de tu hija, no de tus preocupaciones —susurró, animándola a sonreír.
Ella obedeció. Durante la ceremonia, Hope durmió plácidamente en brazos de su madre, mientras e