Maximilien contestó la llamada casi con la respiración entrecortada.
—¡Gracia! ¿Todo bien, cariño?
—Ya era hora de que me contestaras la llamada. —su voz sonaba un poco molesta—. Pensé que algo te había pasado.
Él se apretó el puente de la nariz, intentando sonar tranquilo.
—Perdóname, preciosa… estaba ocupado, pero dime, ¿pasó algo? ¿Tú y la niña están bien?
—Estamos perfectamente —respondió ella, como si no entendiera su urgencia—. Solo quería hablar contigo del bautizo de Hope. Pandora