MALOSENTENDIDOS.
Maximilien salió de la mansión con el corazón en un puño. Había decidido ir hasta la comisaría para presionar de nuevo al comisario. Necesitaba garantías, respuestas, cualquier cosa que le devolviera un poco de paz. A Gracia no le había contado nada sobre los correos ni las fotos; la sola idea de verla preocupada lo desarmaba.
Su chofer lo esperaba en el auto. Se subió al asiento trasero y dejó caer la cabeza contra el cuero frío. Cerró los ojos unos segundos. Clara había insistido en acompañar