CAPÍTULO 40
No había palabras en su pecho. Solo una especie de presión en medio del esternón que le impedía respirar con normalidad mientras veía cómo Abril desaparecía tras Alex, corriendo por aquel pasillo. Andrey seguía sujetando su mano, pero ya no era suficiente para calmarse.
El ambiente se había cargado de una electricidad densa y silenciosa, como si alguien hubiese apagado la música del mundo.
Luna necesitaba un momento a solas. La emoción la desbordaba por dentro, pero no quería estall