CAPÍTULO 42
Alguien llamó una ambulancia, y en menos de quince minutos estaban llegando al hospital más cercano.
Durante el trayecto, Luna iba sentada al lado de su hermano, que no decía nada. Abril sostenía su mano, sollozando…
—¿Cómo pudo hacerte esto? —murmuró Abril, mirando con rabia a Luna.
Luna no respondió, solo observaba a su hermano en silencio, sintiendo el alma dividida.
Cuando llegaron al hospital, los médicos actuaron con rapidez. Lo ingresaron a una sala, lo revisaron, y confirma