CAPÍTULO 36
El fin de semana llegó con un sol tibio y un aire que olía a posibilidades. Luna, vestida con sencillez, pero con una sonrisa cómplice en los labios, mientras Abril estaba esperando en el estacionamiento a que Alex llegara.
Y no pasaron cinco minutos cuando Alex apareció.
Estacionó cerca de ellas con una sonrisa y les mostró el auto nuevo.
—¿Les gusta? —preguntó él orgulloso, mientras Abril dio un grito.
—¡Qué bello!
Y Alex siguió mirándola, entretanto Luna sonrió.
—Me gusta, te feli