CAPÍTULO 37
Abril se quedó quieta con el ceño fruncido y negó.
—¿Andrey? —repitió—. Dijiste que se llamaba Liam. ¿Por qué tiene otro nombre?
Luna sintió que el aire se volvía denso entre las dos. Revisó el reloj del móvil —faltaban diez minutos para que bajara—, porque Andrey dijo que la esperaría a esa hora, y respiró hondo.
—Es… complicado, Abril. Te lo explicaré a la vuelta, lo prometo, ¿sí? Ahora tengo que irme.
—Luna… —La voz de su hermana osciló entre la curiosidad y la advertencia.
—Desp