CAPÍTULO 49:
LA TORMENTA EN EL HOGAR
Mansión Moretti, en la madrugada
El regreso fue silencioso, cargado del peso de sus palabras. Salvatore y Alessandra llegaron primero, la tensión entre ellos palpable como una niebla espesa. Él había tocado a Max, pero la humillación pública había sido mucho más efectiva que el golpe. Alessandra subió directamente a su habitación sin mirarlo.
Isabella llegó poco después de checar un cargamento en el puerto, acompañada por Carter y Arthur. Su expresión era serena, pero sus ojos revelaban una fatiga profunda, esa que no se cura con el sueño. Al estacionar su Aston Martin, vio a Charly sentado en los escalones de la entrada principal, iluminado por la luz de la luna, como si la estuviera esperando.
—¿Todo bien? —preguntó ella, acercándose después de despedir a Carter y Arthur con un gesto.
Charly levantó la vista. Tenía esa mirada pensativa, lejana, que Isabella conocía demasiado bien.
—Sí, solo… pensando —respondió, haciendo espacio para que ella se