CAPÍTULO 198: EL CONSEJO DE LA CORONA
La imponente silueta de la mansión Lombardi emergió tras los portones de hierro forjado, alzándose con la majestuosidad de una fortaleza impenetrable en mitad del territorio siciliano. El vehículo blindado se detuvo con suavidad frente a la escalinata principal. Salvatore apagó el motor, pero antes de bajarse, le dio un último apretón a la mano de Alessandra, sellando con ese gesto el fin del idilio playero. La realidad del imperio los reclamaba, pero la complicidad adquirida en la arena permane