El tiempo parecía correr con una cadencia propia, una mezcla de urgencia estratégica y momentos de paz ganados a pulso. Tras el inolvidable cumpleaños de la pequeña Gabriela celebrando su primer año de vida rodeada de flores pastel y la calidez de la familia, el calendario de los Lombardi no dio tregua. Dos semanas se escurrieron entre informes de seguridad, rutas comerciales y el murmullo constante de una mansión que nunca dormía. Sin embargo, la atmósfera festiva no se había desvanecido del t