Una de las fechas más importantes para los Lombardi había llegado: la fiesta de cumpleaños de la pequeña Gabriela. Tan solo habían pasado tres días desde la intensa conversación virtual con Charly, pero los días se habían escurrido como agua entre los dedos en medio de un frenesí de preparativos, llamadas de seguridad y arreglos de último minuto. La mansión de Palermo se había transformado por completo, despojándose por unas horas de su habitual sobriedad de piedra y mármol para vestirse de gal