El sol del mediodía se filtraba con timidez a través de las persianas de la clínica, dibujando líneas doradas sobre las paredes blancas y estériles de la habitación. Tras una noche larga, plagada de pesadillas sutiles y silencios compartidos, el ambiente se sentía un poco más ligero, aunque la sombra de lo ocurrido seguía flotando en los rincones.
Salvatore se encontraba sentado al borde de la cama, sosteniendo con infinita paciencia un pequeño tazón de caldo tibio. Con movimientos pausados y u