El rugido de los motores de las camionetas blindadas era lo único que se escuchaba en la carretera que serpenteaba hacia el corazón de Sicilia. Salvatore no había esperado a que el sol terminara de salir. Para él, el mundo se había vuelto negro en el momento en que vio esa rosa negra en la cama de su hijo.
A mitad de camino hacia Enna, la caravana se detuvo frente a una lujosa villa perteneciente a uno de los primos de Rebeca, un hombre que servía de puente financiero para sus mercenarios. Salv